Cracovia se ha convertido en una ciudad joven, que atrae a multitud de turistas durante el año. Centro cultural y artístico de Polonia, es indudablemente un destino europeo que no puedes perderte.

Durante la Segunda Guerra Mundial, y con la invasión del país en septiembre de 1939, Cracovia se convirtió en parte del Gobierno General dentro del territorio de Alemania. Polonia fue uno de los países europeos que más sufrió la guerra, ya que se expulsó a todos los judíos y polacos de Cracovia. Al principio metieron a toda la población judía en el gueto de Podgorze, donde muchos no soportaron las pésimas condiciones de vida, y a los que sobrevivieron los mandaron a campos de concentración como fueron los de Kraków-Plaszów y Auschwitz.

S. Frąckiewicz

Hoy día Cracovia es una de esas ciudades del este de Europa que permanecen en el anonimato para muchos pese a ser una joya con mucho que ofrecer al visitante. La que fue durante muchos años la capital de Polonia es ahora uno de los principales centros artísticos y culturales del país. Alrededor de 8 millones de turistas visitan cada año esta encantadora ciudad y se sumergen en la vida histórica de la misma.

Krakow Night, NBphotostream

Con un sin fin de planes, Cracovia se convierte en el destino ideal para cualquier viajero. Su centro histórico, declarado además Patrimonio de la Humanidad, está dividido en tres zonas: la ciudad medieval de Cracovia, la colina de Wawel y el barrio de Kazimierz. Como si se tratase de una muralla que protege su castillo, un brazo de tierra verde rodea el centro de la ciudad. En el corazón del mismo se encuentra el Rynek Glowny, la plaza mayor o plaza del mercado donde además se alzan la basílica a María Santísima (Kościoł Mariacki), la Iglesia de San Adalberto o Iglesia de St. Wojciech y otros tesoros nacionales como el complejo Sukiennice. De la famosa plaza salen calles que se convierten en algunas de las más animadas de la noche cracoviana como serían las de Szpitalna, Tomasza, Marka y la de Slawkowska. Además allí también se encuentran el Castillo de Wawel y la antigua torre de defensa, la barbacana.

Cracovia, Marta Dominguez

La siguiente zona es el barrio de Kazimierz, el antiguo barrio judío, el cual fue uno de los que más sufrió durante la guerra, ya que la mayoría de sus habitantes fueron deportados al gueto de Porgorze. Décadas después, se ha convertido en una de los barrios más populares de Cracovia, tanto para salir e ir de restaurantes como para vivir. Considerada la zona bohemia de la ciudad, llena de artistas y gente joven, en ella sigue estando presente la huella de su pasado, de hecho la cultura judía está de moda y cada vez se encuentran más restaurantes “kosher” y conciertos “klezmer”.

Cracovia, Marta Dominguez

Además de todas sus galerías y bares, en Kazimierz destaca la “Plac Nowa”, la plaza judía en la que puedes encontrar un mercado donde comprar todo tipo de antigüedades y productos artesanales, así como fruta y verdura. También aparecen a lo largo de la plaza puestos de comida en los que venden una especie de pan pizza, llamados “Zapiekanka”, con una enorme variedad de ingredientes, desde cebolla, queso y jamón, hasta tomate, pesto y aceitunas. Por supuesto en este distrito de la ciudad destacan sus sinagogas como la Popper, Stara y la Remuh, dispuestas a lo largo de la calle Szeroka. Y para los que quieran planes más nocturnos, cualquier bar de la calle Stery le podría servir.

Cracovia, Marta Dominguez

En cuanto a la gastronomía polaca, unos de sus dos platos más populares son el “Zurek”, una sopa hecha con harina de centeno a la que se le añade salchicha, huevo cocido, patatas y alubias; y el “pierogi”, una especie de empanadilla de pasta rellena, entre otras cosas, de queso, setas, carne y patata. Estos platos van siempre acompañados de alguna cerveza polaca y los podrás encontrar en lugares como el Café Hamlet, un restaurante en Kazimierz, que destaca por tener una apariencia de salón de casa con cortinas de terciopelo y mesas con manteles de ganchillo. En el centro histórico también puedes disfrutar de una buena taza de chocolate caliente con nata en la cafetería Nowa Prowinjca, que además podrás acompañar con un trozo de sus riquísimas tartas. Si por el contrario quieres salir un poco de la comida típica, también puedes pasarte por el Bistro Charlotte, donde los menús de desayunos, compuestos por croissants franceses, todo tipo de panes, huevos, café y zumo, te harán reponer energías para seguir durante todo el día. Por último, para los más hambrientos el restaurante Podwavelem les llenará los estómagos por precios que casi no superarán los 6 euros.

Cracovia, Marta Domínguez

Estos son solo unos pocos de los muchos alicientes que ofrece la ciudad de Cracovia, sus calles te llevarán por un viaje en el tiempo y, aunque algunas veces también triste, te permitirá admirar la belleza de la ciudad. Una ciudad acogedora y encantadora, que no decepcionará al visitante que se aventure a conocerla.

Marta Dominguez

Soy sevillana, ciudadana del mundo y periodista. Me encanta viajar acompañada de mi cámara de fotos para que no se me escape ningún momento o rincón de este mundo.

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