Si hay algo que pone a Pamplona, y por allende a Navarra, en el punto de vista internacional es la celebración de los Sanfermines, una de las fiestas españolas más conocidas en todo el mundo, y a la que incluso Ernest Hemingway le dedicó su libro “Fiesta”. A pesar de que Pamplona sí que tiene aeropuerto, en este número de ”Sin aeropuerto a la vista” hacemos una excepción, ya que es uno de los más pequeños del país, así que los viajeros que se dirigen hasta la Comunidad Foral lo suelen hacer por otros medios. Además,  hemos incluido otros Sanfermines un poco más desconocidos.

Un poco de historia

Para la mayoría de la gente, los Sanfermines son gente vestida de blanco con un pañuelo rojo atado al cuello corriendo delante de unos toros por las calles de Pamplona, los conocidos “Encierros”. Pero lo cierto es que esta celebración es mucho más que eso. Su origen se remonta a la época medieval, cuando poco después de la llegada del verano se celebraba una pequeña feria comercial. Con los años se fue haciendo cada vez más grandes, con la presencia de ganaderos y campesinos de toda la región, así que empezaron a celebrarse corridas de toros, como parte de la tradición. Al final del verano se celebraba en Pamplona otra feria que duraba siete días. Hacia el año 1591, estas dos fiestas se unificaron y se empezaron a celebrar a partir del séptimo día del séptimo mes, es decir el 7 de julio.

Principales actos que no pueden faltar

GoEuro: De Sanfermines por Pamplona - El Chupinazo

El Chupinazo – Wikimedia Commons: Garrondo

Desde entonces, hasta el siglo pasado la fiesta fue más o menos parecida: un primer día con pregón, batalla de lanzas y varias danzas y cantos de la región, y el segundo día una corrida de toros. A principios del siglo XX se introdujo el lanzamiento del cohete llamado “Chupinazo”, otro de los elementos más distintivos de los Sanfermines y que da inicio a las fiestas a las 12 del mediodía del 6 de julio. Tradicionalmente lo lanza el alcalde de Pamplona, con algunas excepciones.

El “Riau-Riau”, cuando el pueblo se reúne delante del Ayuntamiento para bailar el vals del mismo nombre impidiendo el paso de la Corporación Municipal, no tiene categoría de acto oficial, pero igualmente es muy celebrado por los pamploneses desde su primera aparición a principios del siglo XX. Tanto es así, que un paseo de 400 metros puede alargarse horas. Se ha querido prohibir en algunas ocasiones, e incluso en 1972 tuvo que ser suspendido. A pesar de ello, ha cuajado muy rápidamente entre la población de Pamplona, siendo uno de los momentos favoritos de la fiesta.

GoEuro: De Sanfermines por Pamplona - Encierros

Los encierros – Flickr: Asier Solana Bermejo

El “Encierro” es la imagen que más se ha vendido de esta fiesta en todo el mundo. Su origen viene de la entrada que hacían los pastores con los toros de lidia desde las dehesas de la Ribera de Navarra hasta la Plaza Mayor, donde se realizaban las corridas ya que no existía una plaza de toros. Al amanecer del día de la corrida, los hacían entrar corriendo y se ayudaban con caballos y palos para meterlos en el corral. A finales del siglo XIX se pasó de correr detrás de ellos a correr delante y se le cambió el nombre de “Entrada” por “Encierro”, aunque esto ya fue en el año 1856.

Pocos minutos antes del inicio del encierro, que tiene lugar a las 8 de la mañana, se canta a San Fermín para pedirle ayuda tanto en castellano como en euskera. Este recorrido se realiza por la zona vieja de Pamplona, así que si se miran los toros desde la barrera, y nunca mejor dicho, no se puede perder la oportunidad de recorrer algunos de los muchos monumentos declarados Bienes de Interés Cultural de la capital navarra. El recorrido termina en la Plaza de Toros, donde se sueltan las vaquillas.

GoEuro: De Sanfermines por Pamplona - Comparsa de gigantes

Comparsa de gigantes por las calles pamplonesas – Flickr: José Antonio Larrasoaña…

Pero no todo son vaquillas, los gigantes y cabezudos son los otros protagonistas de la fiesta, una tradición de origen navarro y que se ha extendido por muchas otras partes de España. Desde hace 154 años forman parte de los Sanfermines y salen puntualmente para las fiestas rodeados de kilikis y zaldukis. Los gigantes van de dos en dos y detrás de cada pareja se sitúan los gaiteros y txistularis, tocando la música y marcando el paso de la comitiva.

Y evidentemente, en toda buena fiesta no pueden faltar los fuegos artificiales. En el caso de los Sanfermines han ido evolucionando hasta ser casi una obra de arte desde que se empezaron a lanzar en el siglo XVI. Se lanzan desde la Ciudadela e incluso los mejores se llevan un premio.

Sanfermines de Lesaka

GoEuro: De Sanfermines por Pamplona - Bailando el Zubigainekoa

Zubigainekoa, una de las tradiciones de la fiesta – Fuente: De turismo por Navarra

Mucho más pequeños y menos conocidos que los de Pamplona, pero no por ello menos importantes, los Sanfermines de Lesaka transcurren paralelos a los de la capital. En lugar de los encierros, en esta localidad el día de San Fermín se pueden ver las 6 diferentes danzas tradicionales de Lesaka entre las que destacan el baile de los Expatadantzaris, el Zubigaireko, o la Ziarkakoa, que se ofrece al santo. Estas danzas se realizan en procesión, y una vez finalizada se dirigen hasta Eskol-Ttiki, en los pretiles del río Onín, donde se firmó la paz entre los barrios de la Villa.

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Zabaleta Dorrea – Flickr: birasuegi

Se sitúa a 64 kilómetros de Pamplona, en la comarca de Cinco Villas, por lo que es una buena alternativa a los masificados Sanfermines de la capital del Reyno. Lesaka alberga además varios monumentos arquitectónicos de interés como la Torre Zabaleta, la Casa de Minyurinea o la Iglesia de San Martín de Tours. Se encuentra en los Pirineos, por lo que también resulta el destino ideal para hacer excursiones de montañismo por Bianditz o Unanue.

Disfrutar de Pamplona

GoEuro: De Sanfermines por Pamplona - La Ciudadela

La Ciudadela pamplonesa – Flickr: Juantiagues

Como ya mencionábamos antes, Pamplona es una ciudad muy rica en patrimonio arquitectónico, cultural y gastronómico. Si las masas lo permiten, no hay que dejar de disfrutar de algunos de los muchos parques y jardines, ya que es una de las ciudades más verdes de España. Entre ellos destacan la propia Ciudadela, los Jardines de la Taconera, que son los más antiguos de la ciudad, o el Parque de la Media Luna, que se encuentra elevado y desde el que se puede tener una buena vista panorámica de Pamplona.

GoEuro: De Sanfermines por Pamplona - Pintxos

Los clásicos pintxos – Flickr: José María Mateos

Pamplona y Navarra en general comparten no sólo el idioma con el País Vasco, si no también la gastronomía. Los bares de pintxos abundan en la capital navarra, como la Taberna Okapi, en el casco antiguo, o el Bar Baserri. Otro sitio que no puede faltar es El Churrero Lerín, una minúscula tienda en la cual se forman larguísimas colas durante los Sanfermines después de los encierros, para probar los mejores churros con chocolate caliente de Pamplona.

GoEuro: De Sanfermines por Pamplona - Pamplona de noche

Pamplona de noche – Flickr: Pablo Matamoros

La arquitectura religiosa es otro de los puntos fuertes de la arquitecura pamplonesa. La Catedral de Santa María, la Iglesia de San Saturnino o la de San Nicolás, que alberga el órgano más grande de toda Navarra. La Cámara de Comptos forma parte también de su patrimonio, así como los restos romanos, herencia de su pasado.

La imagen que ilustra este post es de carthesian, en Flickr

Irene Hernandez

Soy madrileña y actualmente estoy viviendo en Berlín. No podría imaginarme la vida sin viajar y siempre que puedo me escapo a cualquier parte para seguir descubriendo mundo.