Junto con Italia, Francia es el segundo país más popular entre los estudiantes españoles para ir de Erasmus. Ya sea por la proximidad, por las similaridades del idioma, por el prestigio de sus universidades o por el carácter glamuroso del país vecino, lo cierto es que cada año, miles de estudiantes parten hacia tierras galas para vivir su aventura académica y personal.

Esta guía pretende servir de apoyo para las primeras semanas, al igual que la de Italia, y conocer las principales diferencias con nuestro país y los trámites necesarios para que todo vaya bien y vivas esta increíble experiencia con el mínimo estrés posible. Como complementos a esta guía, te recomendamos nuestra guía para la primera semana (aplicable a cualquier país) y nuestro post con los testimonios de ex-alumnos Erasmus, y es que la voz de la experiencia es siempre la más sabia.

Dónde Vivir

GoEuro: Erasmus Francia - Paris

La impresionante basílica del Sacre-Coeur presidiendo la capital – Flickr: Anyul Rivas

En la web del CNOUS (Centre National des Oeuvres Universitaires et Scolaires) puedes encontrar todo tipo de información y ayuda a los estudiantes extranjeros. Incluso se ofrecen a agrupar los servicios que necesites a tu llegada. Te vendrá bien un poco de ayuda, ya que pronto aprenderás que la burocracia francesa es… poco menos que infernal. Pero ¡no te desanimes! Puede ser tedioso pero está todo bastante bien organizado, y podrás tener todo arreglado en unas pocas semanas.

El CROUS, red de residencias universitarias públicas asociada al mencionado CNOUS, ofrece el 28% de sus habitaciones a estudiantes extranjeros. Hay multitud de establecimientos repartidos por todo el país, y al solicitar una plaza puedes pedir hasta 4 opciones a la vez, estableciendo un orden de “voeux” (preferencias). Las residencias están bastante bien, y en ellas dispondrás de una habitación individual, que suele costar unos 200€ al mes o de un pequeño estudio con cocina y baño, que cuesta un máximo de 400€ mensuales.

Dependiendo de la ciudad a la que vayas, las residencias estarán más o menos concurridas, pero toda la gente que ha vivido la experiencia Erasmus en Francia está de acuerdo en que hay que solicitar una plaza o buscar un piso lo antes posible, ya que las opciones se agotan rápidamente al comenzar el año escolar. En algunas ciudades, se recomienda empezar a solicitar alojamiento ¡en abril!

En caso de quedarte sin plaza en una residencia pública, pregunta en el departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad en la que vayas a estudiar, ya que muchas tienen convenios con residencias privadas. Para encontrar piso, puedes usar los mismos canales que se usan en España: páginas web, tablón de la facultad o grupos de Facebook.

Elijas lo que elijas, ya sea residencia pública, privada, estudio o piso compartido, lo más importante a la hora de vivir en Francia es pedir la CAF (Caisse d’Allocations Familiales). Se trata de una ayuda mensual al alojamiento que el gobierno francés concede a todos los estudiantes y gente joven, sin importar su nacionalidad, y que puede llegar a cubrir la mitad de la renta que pagues.

Para solicitarla, tendrás que acercarte a tu oficina de la CAF más cercana con tu tarjeta de estudiante y el contrato de alquiler o certificación del lugar en el que te alojes, y ellos calcularán el total de la ayuda en base a tus recursos. También puedes enviar el dossier con toda la documentación por correo postal.

Arreglar el papeleo

GoEuro: Erasmus Francia - St Emilion

Los viñedos de St. Émilion – Flickr: riolnet

Si piensas que la administración española es infernal, ¡espera a conocer la administración francesa! Nuestros vecinos están obsesionados con el papeleo, y los procesos de solicitud suelen ser interminables. Además, les encanta gestionar todo por correo postal, no confían mucho en las gestiones online, lo que hace todo más aparatoso. Pero ¡no desesperes! En la mayoría de los casos, te ayudarán en tu universidad, y siendo un estudiante Erasmus (y por lo tanto ciudadano de la Unión Europea) no necesitarás hacer tantos trámites como los estudiantes de fuera del continente.

  • Móvil: esto debería ser lo primero que resuelvas. Si continúas usando tu móvil español, además de gastarte un dineral llamando y recibiendo llamadas, te será más difícil encontrar un piso (piensa que el casero/compañero de piso se sentirá más inclinado a llamar a un número francés que a uno extranjero). Tienes dos opciones: conseguir un móvil de prepago o uno de contrato. El de prepago será más barato, pero tendrás que estar más atento, ya que si no lo recargas regularmente, puede caducar y tendrás que comprar una tarjeta nueva. El de contrato, por su parte, no caduca, pero implica una permanencia de 18 meses, y para solicitarlo deberás tener una cuenta bancaria allí.
  • Cuenta bancaria: otra de las gestiones que deberás resolver cuanto antes. La cuenta bancaria es imprescindible para hacer otros trámites como sacarte el bono de transporte. Probablemente, podrás encontrar en tu facultad o en alguna facultad cercana stands de los bancos que colaboran con la universidad durante los primeros días del curso, y en éstos ya te ayudarán a hacer los trámites para abrir una cuenta. Es imprescindible que presentes una fotocopia de tu DNI o pasaporte, una fotocopia del contrato de tu piso o residencia, o un papel firmado por tu casero o compañero de piso que confirmen que te alojas en su casa, y una fotocopia de algún documento que acredite que estás de Erasmus.
  • Seguridad Social: la Securité Sociale francesa no funciona como la española, pues en el país galo deberás pagar los gastos médicos y después te serán reembolsados. La propia seguridad social permite obtener el 60% de reembolso de y la afiliación a ésta es obligatoria para los estudiantes que vengan de fuera de la Unión Europea (aunque el registro se puede hacer directamente en el centro estudiantil). Para los ciudadanos europeos no es obligatoria, siempre que tengan la Tarjeta Sanitaria Europea o un seguro privado.Además, existen seguros médicos estudiantiles, las Mutuelles, que funcionan como complemento a la Seguridad Social, y permiten el reembolso completo. Al ser para estudiantes, sus precios son bastante razonables, y para solicitarlo tendrás que ser menor de 28 años y estar inscrito como estudiante durante al menos 4 meses. Hay varias Mutuelles, pero las principales son LMDE y EmeVia.

La Universidad

GoEuro: Erasmus Francia - Lyon

La ciudad de Lyon – Flickr: Carlos de Paz

El sistema universitario francés es similar al español, aunque con algunas excepciones de organización: su sistema es el “LMD” (Licence-Master-Doctorat), y tus años de estudio se empiezan a contar desde el Bachillerato. Así, una Licence es un Bac+3, un Master es un Bac+5 y un Doctorat sería un Bac+8. Hay dos tipos de clases:

  • CM (Clases magistrales): se dan en auditorios con entre 100 y 1000 asientos, en modo de conferencia (el profesor “suelta el rollo” y los alumnos cogen apuntes). No son de asistencia obligatoria ¡pero sí muy recomendada!
  • TD (Trabajos dirigidos): trabajos en pequeños grupos que ilustran las clases magistrales. La asistencia es obligatoria en este caso. También hay los TP (Trabajos prácticos).

La duración de las clases es larga, como en las aulas españolas, y se recomienda tener un buen nivel de francés antes de llegar, ya que aunque los profesores y alumnos suelen tratar a los estudiantes extranjeros bien, éstos tendrán la misma cantidad de trabajo y exámenes que los estudiantes franceses.

Las universidades francesas son conocidas por la importancia que se le da a la investigación, y por su apertura al mundo profesional (en muchas universidades ya son obligatorias las prácticas en empresas e instituciones), lo cual es un complemento ideal al currículum.

Por otro lado, otra cosa por la que son conocidas las universidades galas es por la cantidad de huelgas que se convocan a lo largo de un año. Dependiendo de los problemas sociales por los que se protesten cada curso, perderás un determinado número de clases, aunque los profesores se asegurarán de que cuentas con todo el material necesario para preparar los exámenes.

Los exámenes, por lo general son por escrito, y el nivel dependerá mucho de la carrera que hagas. En algunas el nivel es más alto que en España y en otras más bajo, pero en todas encontrarás compañeros de clase muy atentos y muy “franceses”. ¿Nuestro consejo? apúntate a alguna de las actividades extraescolares que se ofrecen en las universidades del país vecino, es una manera ideal de conocer gente y practicar francés.

Si quieres ponerte al día con tu nivel de francés e integrarte mucho más rápido con los locales, un curso de idiomas será la mejor opción.

Trabajo

GoEuro: Erasmus Francia - Cannes

Callejuela en Cannes – Flickr: Pedro Szekely

Algunas de las grandes ciudades de Francia son bastante caras, así que si te quieres sacar unos eurillos en tu tiempo libre, un travail étudiant es una buena opción. Al ser ciudadano europeo, no tendrás problemas de permisos de trabajo. Si vienes de fuera de la Unión Europea, valdrá con tu tarjeta de residencia para solicitar un puesto de trabajo.

Por ley, un estudiante puede trabajar un máximo de 964 horas al año, el 60% del tiempo normal de trabajo en Francia, y el empleo deberá ser de media jornada. El SMIC (salario mínimo) francés es actualmente de 9,53€ la hora, con retenciones sociales del 20%.

Hay varias páginas web que agrupan las ofertas de trabajo para estudiantes disponibles en las distintas regiones y departamentos: L’Étudiant, Educazen (para trabajar cuidando niños o de au-pair), CapCampus o Etudis.

También existe la posibilidad de trabajar en la universidad, en puestos como asistente y acompañante de estudiantes discapacitados, tutor, apoyo informático, animador cultural, científico, deportivo o social. Infórmate en tu facultad nada más llegar de si tienen algun puesto disponible.

Viajar por Francia y alrededores

GoEuro: Erasmus Francia - Normandia

Los acantilados de Normandía – Flickr: y.becart

Francia es un país muy bien conectado, en gran parte gracias a la extensa y excelente red ferroviaria que une los principales puntos del país con trenes de alta velocidad (TGV). Los franceses apenas consideran el viajar dentro de su país en avión, pues siempre habrá una alternativa más rápida y cómoda en la compañía de trenes oficial, la SNCF.

Al ser un punto de tránsito muy importante en Europa, desde su capital se puede acceder fácil y rápidamente a Bélgica, Holanda, Alemania, Suiza o el Reino Unido. A nosotros nos viene fenomenal, pues está al ladito de España. Si vas de Erasmus a algún punto del suroeste, podrás estar en San Sebastián ¡en dos horas!, y por el sureste tienes Italia.

  • Avión: los dos aeropuertos principales de Francia son los de la capital, el de Orly y el de Charles de Gaulle, que conectan el país con todo el resto del mundo. En el país galo operan las principales compañías lowcost internacionales y francesas, como EasyJet, Airlinair, Twin Jet, Brit Air o Régional; y Air France dispone de ofertas, aunque como hemos dicho, los franceses en Francia se mueven en tren. Las aerolíneas ofrecen descuentos a jóvenes, jubilados, parejas casadas, padres o abuelos.
  • Tren: el tren es la joya de la “corona” francesa. Funciona muy bien y la SNCF dispone de descuentos para jóvenes, como la Carte 12-25, con la que tendrás descuentos del 25 al 50% y tarifas reducidas en la red Rail Plus en 29 países europeos. Todas las líneas de tren salen de París, ya que Francia es un país muy centralizado. Las cuatro principales líneas de TGV son la Norte, Sur, Este y Oeste, y éstos trenes alcanzan una velocidad de 320km/h. De estas cuatro principales salen las líneas de TER regionales:- Corail Lunéa, que cubre las rutas nocturnas o a otros países
    Corail Téoz, que conecta París con Clermont-Ferrand, Limoges, Toulouse, Montpellier, Marsella y Niza
    Corail Transilien, que se mueve por la región de Île-de-France.Además, si quieres pasar un finde en Londres, tienes el maravilloso Eurostar, que sale de la Gare du Nord de París para llegar tan sólo dos horas después a la estación Saint Pancras Intl de la capital británica.
  • Autobús: los viajes en bus son bastante más económicos, y se suele optar por éstos en viajes cortos dentro de las regiones o en zonas rurales donde hay pocos trenes. Compañias como Busabout o Eurolines cubren las rutas más largas o las internacionales, y cuentan con muchos descuentos disponibles. Además, la SNCF ha empezado a sustituir rutas de tren poco utilizadas con autobuses, a los que se puede acceder gratuitamente con la tarjeta del tren.
  • Co-voiturage: o lo que conocemos en nuestro país como “compartir coche”. Este sistema ha adquirido mucha popularidad entre los jóvenes franceses en los últimos años, y la web más utilizada para encontrar a tus compañeros de viajes es Allostop.
  • Ferries: si no te gusta mucho volar o si prefieres ser mecido por las olas cuando viajas, puedes coger ferries para ir hasta el Reino Unido, con la mítica línea Dover-Calais o Dover-Dunkerque, a España (ruta de Saint-Nazare a Gijón) o hasta Córcega.

5 cosas que todo Erasmus debe hacer en Francia

GoEuro: Erasmus Francia - Lille

Lille – Flickr: Craig Morey

Al pensar en Francia, lo primero que se nos viene a la cabeza son los tópicos: baguettes, boinas, cigarrillos, camisetas marineras de rayas, y Brigitte Bardot. Pues bien, si quieres cumplirlos todos y volver a casa sintiéndote un Serge Gainsbourg de la vida, ¡no dejes de hacer las 5 cosas que te proponemos!

  1. Sube a la Torre Eiffel en París: la verdad es que cualquier cosa que hagas en París va a ser un topicazo, así que no lo dudes y súbete al símbolo del país para sacarte un selfie en toda regla. Eso sí, si quieres disfrutar de lo que los parisinos piensan que es la mejor vista de la ciudad, vete a lo alto de la Tour de Montparnasse, ya que consideran que es muy fea y es mejor no verla.
  2. Vete de vinos por la zona de Burdeos: la ciudad en sí es Patrimonio de la Humanidad, y en ella encontrarás multitud de bares encantadores donde degustar los caldos conocidos en todo el mundo. Para una experiencia completa, recomendamos visitar los castillos de alrededor, como el de Saint-Émilion.
  3. Paséate por la Croisette de Cannes: y siéntete como una estrella. Esta zona de la ciudad sureña es la alfombra roja del Festival de cine, y posiblemente el paseo con más glamour del país vecino.
  4. Visita las 5 playas del Día-D: Francia rezuma historia, en especial de la época de la Segunda Guerra Mundial. Por sus ciudades puedes encontrar museos, placas conmemorativas y monumentos a los fallecidos, especialmente en Normandía, donde se desarrolló la batalla decisiva que dió la victoria a los aliados. Hoy en día, se pueden visitar las cinco playas en las que se efectuó el desembarco, llamadas desde entonces con nombres americanos: Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword.
  5. Súbete a alguna de las montañas clave del Tour de Francia: en este artículo puedes ver 5 de las principales subidas que los ciclistas deben realizar a lo largo del Tour. ¡Puntos extra si consigues llegar hasta allí en bici! Te sentirás como Induráin y podrás ver algunos de los paisajes más espectaculares del país vecino.

La vie en Rose

Podría parecer que nuestros países son similares por la proximidad y situación, pero la realidad es que los franceses tienen un carácter muy distinto al nuestro. Por supuesto, esto varía según la zona en la que estés: cuanto más al sur, más relajados, con la excepción de los bretones, que en general son más abiertos que sus compatriotas.

Los franceses pueden ser muy…¡franceses! Se consideran muy educados pero su a veces excesiva formalidad les puede hacer parecer fríos. No es tan fácil hacerse amigo de un francés como de un español, pero cuando lo consigues, es para toda la vida. Notarás que se mueven en grupos de amigos “de siempre” y fuera de su grupo se sienten incómodos, pero en general son amables con los “novatos”.

Los horarios son más europeos que en nuestro país o en Italia: se come entre las 12 y las 13, se cena a las 19 o 20 y las tiendas cierran en torno a esa hora. En cuanto a la vida nocturna, los franceses son más de organizar fiestas en pisos que de ir a discotecas, o de hacer “picnics” (lo que nosotros entendemos por botellón pero con vino y queso en lugar de kalimotxo).

También se va mucho al cine, y algo que llama la atención en comparación con nuestro país es la cantidad de películas francesas que se estrenan cada semana, y que superan en número a las americanas. Ésto se debe a que la industria cinematográfica en Francia es muy potente y recibe mucho apoyo por parte del Estado.

Son maniáticos con su idioma, y algunos pueden pretender que no entienden tu acento o incluso dirigirse a ti en inglés al ver que eres extranjero (sobre todo en grandes ciudades como París, donde están muy acostumbrados al turismo). Pero no desesperes: al ser un idioma romance, tiene un vocabulario muy parecido al nuestro, y en pocos meses ya podrás tener conversaciones en francés sin problema.

La imagen que ilustra el post es de Pedro Ribeiro Simões, de Flickr.

 

Inés Díaz

Salí de mi querida Galicia natal para vivir en varias ciudades europeas hace años, y ahora mismo estoy disfrutando de la vida berlinesa. Me encanta leer, bailar, viajar y pasarme horas buscando datos absurdos en internet.