La llamada “París del este” recibe unos 20 millones de turistas al año, y es fácil encontrar las razones: su convulsa e interesante historia, sus calles con suelo de adoquín, su arquitectura romántica y art nouveau, sus impresionantes museos y su castillo, por mencionar algunas de las atracciones más visitadas de la capital checa.

Al acercarse el final de la temporada de verano, las masas de turistas en la ciudad se irán reduciendo, así que será el mejor momento para visitarla. Algunos piensan que Praga es tan turística, que se ha vuelto una ciudad artificial. Ésto puede parecer verdad a primera vista, si nos basamos en la cantidad de tiendas de souvenirs horteras y los tours en segway que se ofrecen en el centro; pero es injusto creer que Praga es una víctima de su propio éxito.

Si le das una oportunidad y sabes dónde buscar, Praga sigue conservando su autenticidad y encanto. Aquí te mostramos algunas opciones para descubrirla.

7. Desayuno en el Café Savoy

En esta elegante cafetería encontrarás los mejores desayunos de la ciudad. En el menú se pueden encontrar un desayuno continental por sólo 158cz (6,84€).


Si vienes con hambre, recomendamos su desayuno francés: cruasán recién hecho, tostadas francesas (parecidas a las torrijas), fresas con sirope, queso azul, salchichas, jamón de Praga y un huevo pasado por agua. ¡Para empezar el día con energía!

2. Sube a la colina de Petřínské Sady


La manera perfecta de escapar de las multitudes: hacer senderismo por las colinas que rodean Praga es algo que todos los visitantes deberían hacer al menos una vez, aunque sea sólo por las impresionantes vistas. Enamórate de la naturaleza mientras subes a la Torre Petřín, versión checa de la Torre Eiffel. Si te animas a subir y disfrutar de una vista aún mejor, tardarás una hora en llegar a su parte más alta, aunque sólo cuesta 50cz (1,84€).

3. Estudia su arquitectura de cerca


Su diversa arquitectura es clave para entender el pasado de Praga: sus bloques de la época comunista, sus edificios Art Nouveau, sus iglesias góticas, etc. Observando esta diversidad nos hacemos una idea de la compleja historia de la ciudad.

4. Dedica algo de tiempo a profundizar en la historia de Praga


Muchos turistas visitan la ciudad sin entender de verdad la historia de Praga. La mejor manera de hacerlo es a pie, sobre todo por su Barrio Judío, zonas donde todavía se pueden ver agujeros de bala en los edificios, el monumento a Jan Palach, un estudiante que en los años 60 se inmoló como protesta política durante la llamada Primavera de Praga, las zonas comunistas de las afueras, como Hostivař o por el barrio de Žižkov, donde además de disfrutar de la mayor cantidad de bares de Europa, se puede visitar el sobrecogedor monumento comunista a Jan Žižka, un general del siglo XV.

5. Prueba el vino checo en el viñedo de Grebovka

A nadie se le ocurre relacionar la República Checa con la producción de vinos, pero la verdad es que tanto allí como en la vecina Eslovaquia se pueden encontrar numerosas bodegas, especialmente de vinos blancos.

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En concreto, en las afueras de la ciudad puedes encontrar este pequeño viñedo, junto a una ornamentada cafetería, Altan, donde degustar estos caldos o incluso apuntarse a una clase de cata de vinos, acompañado con tablas de queso.

6. El lado artístico de Praga

Es normal alucinar con la belleza de Praga, pero lo mejor es salir del centro y descubrir su otro lado. En la zona norte se encuentra el barrio emergente de Holešovice, al que se puede subir en tranvía desde la Ciudad Vieja.

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La zona está repleta de galerías de arte, piezas contemporáneas y esculturas. Algunos de los imprescindibles son el centro DOX (en la foto), la galería Veletržní Palác, de siete plantas y para rematar el día, la increíble discoteca Cross Club.

7. El monasterio y la biblioteca de Strahov

Cerca de la zona del castillo de Praga, encontrarás el precioso monasterio de Strahov. Se trata de uno de los monasterios más antiguos que todavía pertenecen a la Orden de los Premonstratenses, y sus orígenes se remontan al año 1183. La historia de éste es fascinante, dado que ha sobrevivido a varias guerras y a un régimen comunista.


Si te gusta leer, no te pierdas su impresionante biblioteca: desde su Sala Teológica, de estilo barroco hasta la acogedora Sala Filosófica, con su olor de libros antiguos, es el sueño de cualquier ratón de biblioteca.

Inés Díaz

Salí de mi querida Galicia natal para vivir en varias ciudades europeas hace años, y ahora mismo estoy disfrutando de la vida berlinesa. Me encanta leer, bailar, viajar y pasarme horas buscando datos absurdos en internet.